ETFs o Fondos Indexados. ¿Cuál es mejor?

Una de las preguntas más habituales es la siguiente: ¿Qué es mejor invertir en fondos indexados o en ETFs? En este artículo trataremos de dar respuesta, pero todo depende de TU caso.

Si estás aquí probablemente te lo hayas preguntado muchísimas veces y no has encontrado a nadie que te ofrezca una respuesta real y sincera. Hay inversores a favor de los ETFs y otros a favor de los fondos indexados.

En iRoboAdvisor creemos que eso es absurdo porque todo depende de TU caso. Dinos qué objetivo tienes y te diré que te conviene más.

Para analizar cuál es la mejor opción, nos apoyaremos en estos 7 factores principales:

  1. ¿Gestión activa o pasiva?
  2. Activos
  3. Liquidez
  4. Rentabilidad
  5. Comisiones
  6. Tipo de réplica
  7. Fiscalidad

Antes de empezar, conviene aclarar que, aunque son dos productos diferentes, pero dependiendo del enfoque adoptado pueden llegar a ofrecer resultados muy parecidos.

🎌Gestión activa y pasiva en ETFs o fondos indexados

Habitualmente los ETFs están relacionados con la gestión pasiva, especialmente durante los últimos años y más aún cuando hablamos de los gigantes como Vanguard. Sin embargo, no tiene porqué ser así. Se puede hacer gestión activa con ETFs ya que estos cotizan y tributan (al menos en España) como si fueran acciones individuales de una empresa cualquiera.

De modo que podríamos comprar y vender como con cualquier otro tipo de activo financiero y realizar una gestión activa. No es lo que te recomiendo, pero estás en todo tu derecho de hacer lo que mejor creas.

Eso sí, antes de elegir cualquier tipo de gestión activa o pasiva fórmate, infórmate y toma una decisión con pensamiento crítico, no por lo que te han dicho en Twitter. Ni siquiera por lo que aquí te digamos, queremos ayudarte y guiarte no sentar cátedra sobre esto.

¿Por qué te hablo de gestión activa y pasiva? Porque no es lo mismo querer cambiar la composición de tu cartera cada mes o cada año, vendiendo tus ETFs y comprando otros, quedándote en liquidez y volviendo a entrar al mercado, que si realizas un enfoque de comprar, mantener y no vender en muchísimos años.

Tampoco es lo mismo, y esto lo vamos a ver enseguida, si quieres tener una cartera con determinados activos financieros que no suelen ser operados por fondos de inversión. En ese caso, tendrás que tirar de ETFs, en lugar de fondos indexados.

En resumen respecto a este punto, plánteate el enfoque. Sin contar con los gastos derivados del bróker con el que operes (esto es muy importante si vas a realizar aportaciones periódicas), para una gestión pasiva en renta variable muy a largo plazo en la que no te plantees vender, puede que te rente más invertir en ETFs.

Pero si el bróker en el que operas es demasiado caro a la hora de realizar aportaciones periódicas al ETF o quieres ir saltando de un tipo de activo a otro, puede que te rente más un fondo indexado.

Cada caso es un mundo y es algo que no me cansaré de repetir. Lo que vale para mí, no tiene que ser bueno para ti. Aplícate el cuento y no dejes que te cuenten milongas. De lo contrario, si vas haciendo lo que te han dicho o te han contado, es extraordinariamente fácil que acabes palmando pasta y termines pensando que no se puede ganar dinero en bolsa, que es un casino y que ahí solo ganan los que tienen información privilegiada. ¡ Eso es una soberana estupidez !

Dado que hay miles de casos, cuando termines de leer el artículo, no dudes en poner un comentario y exponer tu caso. Seguro que no solo te estamos ayudando a ti, sino también a personas que están en una situación parecida.

💰 Activos

Como veníamos diciendo, un factor importante son los activos. Los ETFs ganan en diversidad a los fondos indexados, los cuales suelen estar más orientados a la renta variable (entendida como acciones) y la renta fija (entendida como deuda).

Es cierto, que la industria de los fondos indexados mueve mucho más dinero, pero los ETFs están creciendo a una velocidad increíble tanto en número como en volumen.

En esta línea, todo dependerá de los activos que queramos operar y, una vez más, del enfoque. Si crees que el petróleo va subir en el futuro tienes tres opciones:

  1. Comprar un derivado sobre el petróleo
  2. Hacerlo a través de un fondo indexado que invierta en compañías del sector
  3. O, un ETF referenciado al petróleo.

Aquí de nuevo hay factores muy relevantes (que dejaremos para otro artículo) relativos al cambio de vencimiento, pero eso no nos interesa ahora. Lo que nos interesa es que suponiendo que no tenemos dinero o experiencia operando en derivados del petróleo, si queremos hacer una operación a corto plazo, probablemente la mejor opción sea un ETF.

Más si cabe, cuando operar en compañías del sector no nos garantizada nada (puede subir el petróleo y aumentar los costes, o que la compañía pierda cuota de mercado).

Además, dependiendo del activo al que queramos replicar, la liquidez (esto lo veremos a continuación) juega un papel fundamental. Cómo comprobarás más tarde, todo está conectado y provoca que cada situación sea un mundo. Insisto, no para todos vale lo mismo. Tenlo en cuenta siempre a la hora de tomar decisiones de inversión.

💸 Liquidez

Normalmente los fondos indexados, y los fondos en general, tienen unos días de retardo. Es decir, desde que te suscribes a un fondo hasta que llega la aportación, o desde que haces un reembolso y llega a tu cuenta.

Cada fondo tiene unos días para esto y unas horas de corte. Por ejemplo, si la hora de corte desde el intermediario que operas es las 4 de la tarde e introduces la operación a las 4 y 1 minuto, la operación ya comenzará a correr a partir del día siguiente.

Lo anterior es equivalente a si la hubieras metido a los 3 y 59 minutos. A partir de esa hora de corte, comienzan a contar los días en los que se hace efectiva la aportación al precio de cierre.

Con los ETFs no ocurre esto, un ETF al ser como una acción (si tiene volumen y es líquido) puede ser liquidado en prácticamente cualquier momento. No ya cada día, sino incluso cada hora. Por ello, probablemente podrás gestionar mejor el riesgo, ya que en un momento de estrés financiero como, por ejemplo, algunos de los que se vivieron el mes de marzo puedes liquidar rápidamente la posición.

Esto en los fondos indexados (y los fondos en general) no se puede hacer. Aunque lo cierto y verdad, es que si lo que te planteas es invertir a largo plazo este tipo de operaciones no tienen demasiado sentido. ¡Pero oye! Ya te hemos dicho que nosotros no pretendemos sentar cátedra. Todo lo contrario, haz aquello que te permita dormir bien por las noches y no mirar las cotizaciones a cada minuto. Se trata de ganar dinero, no de perder la cabeza.

📈 Rentabilidad

Quitando el tema de las comisiones, la rentabilidad en los casos de renta variable y renta fija suele ser prácticamente igual en los dos casos. Es decir, un fondo indexado sobre el MSCI World y un ETF sobre el mismo índice, ofrece rentabilidades muy parecidas en plazos inferiores a 10 años. En algunos casos prácticamente idénticas.

Las diferencias las encontrarás cuando inviertes en ETFs y fondos indexados referenciados a distintos índices, pero si estás intentando seguir a un mismo barco, no vas a tener grandes diferencias. Lo cual no quiere decir que mires bien los detalles de cada caso, especialmente cuando la réplica no es física y se opera a través de futuros con determinado vencimiento.

El caso de los ETFs sobre el petróleo es muy ilustrativo en esto.

📉 Comisiones

En el apartado de las comisiones suele haber una gran confusión. Es cierto, y nosotros así lo hemos indicado también, que los ETFs son generalmente más baratos.

Pero no debemos pasar por alto que lo son en cuanto a los gastos corrientes. Es decir, cuando miramos en portales como Morningstar las comisiones, estas no incluyen las que nos cobrará nuestro intermediario. Es decir, nuestro bróker o nuestro banco de turno.

¡ Es muy importante tener en cuenta las comisiones de corretaje ! Es decir, tener en cuenta que comprar y vender un ETF suele tener unos gastos por operación. Es decir, comisiones por compra y comisiones por venta. Recuerda cuando mires las comisiones, siempre tener en cuenta la ida y la vuelta. Sobre todo cuando empezamos, nos llevamos la sorpresa cuando vemos comisiones más altas de lo que teníamos previsto.

Por su parte, los fondos indexados podrían tener una comisión de suscripción y/o reembolso. A menudo esta comisión se encuentra escondida. ¿Por qué digo escondida? Porque los que tienen la mala costumbre de no leer las condiciones y esos documentos con letra pequeñita que firmamos sin mirar, no se dan cuenta. Un ejemplo sencillo de ello es uno de los fondos indexado al MSCI World comercializado por Amundi.

Este tiene una comisión de suscripción máxima del 4,5% y habitualmente esta comisión es prácticamente del 0%. Sin embargo, según las circunstancias de mercado, podríamos realizar una aportación y encontrarnos con esa comisión.

Y lo mismo podría ocurrir, aunque en este caso concreto no sea así, con las comisiones de reembolso.

Por tanto, mucho cuidado con los rangos de comisiones, porque el hecho de que normalmente no se cobreen no quiere decir que siempre deba ser así.

De hecho, es más, cuando suelen cobrarse es precisamente en las que todo el mundo quiere comprar o en las que todo el mundo quiere vender. De ahí que sea muy importante la robustez del mismo, que en algunas ocasiones medimos en función de liquidez y volumen del ETF o fondo indexado.

🎭 Tipos de réplica

Otro de los puntos fundamentales en relación al riesgo de un fondo indexado o un ETF es el tipo de réplica. ¿El tipo de qué? Ten paciencia que te lo explico enseguida ↓

En general, la industria está tendiendo cada vez más a la réplica física. Ya que aunque pueda ser más costoso, es más fácil de explicar a los partícipes, la confianza generada es mayor y, consecuentemente, las aportaciones aumentan. Lo cual es muy lucrativo a largo plazo para la gestora.

Además, aunque la réplica física no está exenta de riesgos, suele tener menos riesgo que la réplica sintética. La diferencia entre ambas, es que mientras la primera compra los activos que componen el índice que pretende replicar, la segunda lo hace a través de derivados financieros. Es decir, la primera tiene los activos (por norma general) en propiedad, mientras que la segunda tan solo tiene un compromiso de pago.

Esto es lo que en finanzas llamamos riesgo de contraparte. La réplica física, en principio, no tendría riesgo de contraparte, mientras que la segunda sí tendría riesgo de contraparte pues depende de ese compromiso de pago.

En este sentido, siempre será mejor (incluso aunque pueda acarrear costes ligeramente más elevados) adquirir ETFs o fondos indexados con réplica física.

🏛️ Fiscalidad

Por último, el factor quizá más relevante que diferencia a los ETFs de los fondos indexados, es el tratamiento fiscal.

Los ETFs tienen un tratamiento fiscal en España exactamente igual que el de las acciones. Por tanto, a nivel fiscal (sin tener en cuenta los dividendos) es equivalente tributar por las ganancias obtenidas de la compra y venta de un ETF que de las acciones, por ejemplo, de Telefónica.

Mientras, los fondos indexados sí tienen ventaja fiscal en un aspecto: siempre que se realiza un traspaso entre fondos, incluso aunque sea entre gestoras diferentes, se puede aplicar un diferimiento fiscal.

Es decir, solo se pagan impuestos sobre las ganancias cuando definitivamente nos deshacemos de las participaciones e ingresamos el dinero en nuestra cuenta. En contraste, los ETFs no permiten este tipo de operación (la del traspaso) por la que si queremos cambiar de ETF tendríamos que vender y comprar otro ETF diferente.

¿Qué efectos tienen este detalle? Puedes responder a esta pregunta tú mismo. Imagina que te cobran un 20% sobre las ganancias obtenidas y tienes un fondo con 1.000 euros (200 de ellos de beneficio). En el caso del ETF tendrías que vender esa participación por valor de 1.000 euros y tributar por esos 200 euros al 20%.

En este sentido, finalmente te quedarían 960 euros (sin contar comisiones del bróker). Mientras, en el caso de los fondos podrías traspasar ese mismo dinero y sin contar con las comisiones de suscripción y de reembolso), seguirías teniendo esos 1.000 euros.

Aunque parece poco dinero, en el futuro si tenemos más capital y más beneficio, esto podría provocar un efecto negativo en el interés compuesto. Ya que no es lo mismo un 10% de 30.000 euros que de 29.000 euros.

Así, dado que cada inversor es un mundo, puede que algunos se sientan más comodos traspasando su fondo indexado de renta variable a otro con menos volatilidad durante un tiempo. Con fondos les saldría prácticamente gratis, con ETFs fiscalmente no.

Otra idea importante es tener en cuenta que en un futuro aparezca una gestora que ofrezca replique al mismo índice más barato que nuestra gestora y queramos cambiar a esa otra gestora más barata.

Y ahora que sabes todo esto, ¿en qué prefieres invertir?¿En un ETF o en un fondo indexado?